En la mañana de este lunes, la ciudad de La Plata amaneció con una sorpresiva protesta que ha puesto en evidencia el creciente malestar de los trabajadores de la región. Varios pasacalles, colocados estratégicamente frente a la Delegación del Ministerio de Trabajo, la Casa de Gobierno y en puntos cercanos a la Avenida 7, muestran un mensaje contundente: la actual delegada regional del Ministerio de Trabajo está jugando a favor de los empleadores, sacrificando los derechos de los trabajadores.
La acción, llevada a cabo por un grupo anónimo de trabajadores, apunta directamente a la funcionaria Maria Celeste Dovale Despott, acusándola de tener una clara inclinación hacia los intereses de los empresarios. Los carteles exponen, sin rodeos, que la delegada parece priorizar los beneficios de los empleadores, dejando a los empleados en una posición desfavorable, especialmente en los procesos de conciliación obligatoria.
En un tono crítico y desgarrador, los pasacalles señalan que esta actitud se ha repetido en numerosas ocasiones, con la delegada favoreciendo incluso con pequeños "favores" a los empleadores, quienes salen siempre bien parados, mientras que los trabajadores quedan desprotegidos y sin justicia. Según fuentes cercanas al movimiento sindical, estas prácticas se han traducido en decisiones arbitrarias que no reflejan la equidad esperada en los procesos judiciales, dejando a los empleados en una situación vulnerable.
Lo que empezó como una manifestación de inconformidad ha puesto en jaque a las autoridades, que aún no se han pronunciado. Los trabajadores, que han optado por no identificarse públicamente ni vincular su protesta a ningún partido político, buscan visibilizar una situación insostenible: la injusticia en la toma de decisiones laborales. La pregunta que queda flotando en el aire es si esta protesta se quedará en simples pasacalles o si se convertirá en un movimiento más grande, con repercusiones concretas para la delegada y el Ministerio de Trabajo.
Mientras tanto, los pasacalles se han convertido en el centro de atención en la ciudad, y la indignación no deja de crecer. En un contexto de creciente conflicto laboral, la comunidad y las autoridades están ahora obligadas a tomar nota de lo que está ocurriendo en La Plata. La consigna es clara: los derechos de los trabajadores deben ser defendidos, y la justicia laboral no debe estar a favor de los poderosos. ¿Será esta una simple denuncia o el inicio de una lucha que sacudirá los cimientos del sistema? Solo el tiempo lo dirá.