Qué escándalo! La Justicia acaba de dictar la suspensión del juicio a prueba para Gabriel Ángel Ramallo, quien estaba siendo vilmente perseguido por la acusación de tenencia ilegal de armas de fuego de uso civil. ¿El "crimen"? Tener un par de armas heredadas, destinadas a la caza deportiva. ¡Una locura!
Lo más asombroso: también se ordenó la destrucción de las armas, dejando claro que no hubo malicia alguna por parte de Ramallo. Este caso, que la prensa y ciertos funcionarios de la Municipalidad de Berisso intentaron vender como un "gran peligro para la sociedad", no fue más que una grotesca exageración.
El tema tomó relevancia en los medios y se puso en agenda cuando apareció en escena en el Concejo Deliberante de Berisso, de la mano de la concejal Mariana Astorga. La campaña mediática que desató pánico en la comunidad resultó ser una farsa. Ramallo nunca tuvo intenciones delictivas. Siempre cooperó con la Justicia, presentó sus armas, explicó su origen y dejó claro que todo fue una malentendida herencia familiar. Pero la alarma social fue tan fuerte que afectó la paz de Berisso y la imagen de Ramallo.
Gracias a Mariana Astorga que le dio visibilidad al asunto y a la defensa legal, que desactivó la bomba mediática, el hombre no solo recupera su libertad, sino también su buen nombre, demostrando que todo fue una distorsión creada por un circo mediático innecesario. ¡Una justicia tardía, pero finalmente justa!
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