Por Fernando Arrieta, auditor y profesional en normas internacionales, especial para NOVA
Durante décadas, el peronismo se aferró a La Matanza como a su bastión indiscutible. Detrás de la retórica y las promesas grandilocuentes, este modelo político dejó un rastro visible de pobreza, burocracia y desilusión.
Pero algo está cambiando. Se siente en la calle, se escucha en los barrios y crece día a día el hartazgo frente a un Estado que no soluciona los problemas básicos de la gente.
El 45 por ciento de la población bajo la línea de pobreza no es una estadística cualquiera; es el retrato de familias que viven con la angustia de no llegar a fin de mes, de comerciantes y emprendedores asfixiados por una maraña de trabas, y de jóvenes que no encuentran salida más allá de la ayuda estatal.
Esa ayuda, concebida inicialmente como temporaria, terminó convirtiéndose en un ancla que impide el progreso real. Mientras tanto, los caciques de siempre continúan con su discurso de “defensa del pueblo” pero mantienen un aparato clientelar que solo perpetúa la dependencia.
Sin embargo, hoy se respira un nuevo aire. La Libertad Avanza (LLA) está sacudiendo los cimientos de esa hegemonía peronista, y lo hace con un mensaje directo y convincente: reducir el tamaño del Estado para que deje de entorpecer la vida de la gente, liberar de impuestos excesivos a quienes producen y trabajar para que los recursos públicos no acaben en redes de favores sino en servicios de calidad.
El lema suena claro: “¡Menos palabras bonitas y más soluciones concretas!”.
En reuniones recientes con simpatizantes y militantes de La Libertad Avanza, observé cómo la frustración se transforma en motivación para impulsar un cambio que hace tiempo parecía utópico.
En lugares como González Catán, Isidro Casanova o Ramos Mejía, ya no basta con el discurso emotivo de “peronismo es pueblo”; la gente exige resultados. La inseguridad arrecia, la burocracia crece y, mientras tanto, la vieja dirigencia peronista parece estar más pendiente de su continuidad en el poder que de ofrecer un proyecto que saque a las familias de la marginalidad.
En ese contexto emerge Luis Ontiveros, coordinador de LLA en La Matanza, respaldado por el empuje Karina Milei a nivel nacional y Sebastián Pareja en la provincia.
Con un equipo sólido, que incluye a dirigentes comprometidos y preparados, Ontiveros difunde una visión clara: un Estado más ágil, menos impuestos, más inversión privada y una economía libre.
Fue refrescante ver en acción a la Fundación Dale, codo a codo con referentes locales, apostando a la formación y a la capacitación para que el mensaje de la libertad no se quede en un mero eslogan. En ese evento resaltó la participación del licenciado Gabriel Garrie, que remarcó la importancia de comunicar con coherencia y sustento técnico.
No se trata solamente de una protesta contra lo viejo, sino de una propuesta concreta para lo que viene: concejales dispuestos a defender la vida, la propiedad privada, el trabajo y la libertad en todas sus expresiones.
Si esa fuerza logra consolidarse en las urnas y ocupar más bancas en el Concejo Deliberante en 2025, la vieja estructura peronista, sostenida en la repartija de favores, se verá ante un sismo político que no podrá contener.
Al recorrer Isidro Casanova, conversé con vecinos hartos de la inseguridad y de la precariedad de servicios básicos. Están cansados de que cada elección sea más de lo mismo, de un poder municipal que crece en nómina pero no en eficiencia.
Muchos reconocen que el modelo asistencialista fue un paliativo que terminó prolongando la pobreza. Ahora buscan un cambio contundente y ven en La Libertad Avanza la posibilidad de romper de una vez con esa inercia.
Lo que antes parecía un murmullo inconformista hoy retumba con la fuerza de un grito de libertad. En la “capital del peronismo”, donde por años se creyó que nada ni nadie podría destronar a quienes gobiernan con populismo y clientelismo, emerge una generación de dirigentes y militantes liberales que apuestan a la verdadera autonomía del ciudadano.
La pregunta ya no es si el peronismo va a ceder terreno, sino cuándo y cómo. La Revolución Liberal en La Matanza ha comenzado y no hay dudas de que su impulso está marcado por la voluntad de miles de personas que, sin miedo, exigen un giro radical en la forma de gestionar los recursos públicos y de concebir la política.
Los viejos líderes del distrito pueden seguir negándolo o burlándose; pero mientras lo hacen, la gente se organiza, escucha nuevas ideas y adopta con entusiasmo la consigna de libertad.
Se acabó la resignación; La Matanza despierta. Y si la historia nos enseña algo, es que cuando un pueblo decide sacudirse el yugo del clientelismo y la ineficiencia, no hay aparato que pueda detenerlo. ¡En La Matanza La Libertad Avanza y nada podrá frenar esa ola de cambio que ya recorre cada barrio!
Fernando Arrieta vive en la provincia de Buenos Aires es un reconocido auditor internacional, director regional de un organismo que ha otorgado más de 20 mil certificaciones a nivel global y columnista en prestigiosos medios, donde escribe sobre normas ISO, ciberseguridad y eficiencia gubernamental.
Activo en política desde 2006, ingresó a la militancia de la mano de su abuelo, Alberto Brito Lima, histórico peronista de derecha que en los años 70 combatió la infiltración de la izquierda en el justicialismo.
Hoy, como parte de La Libertad Avanza, Arrieta impulsa una profunda renovación de la función pública, enfocada en la transparencia, la modernización y la gestión responsable de los recursos del Estado.