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Un vecino de barrio Aeropuerto vende sus herramientas para pagar el tratamiento de su perra

Julio vende sus herramientas en Barrio Aeropuerto para afrontar los gastos del tratamiento de Frida, su perra de 12 años.
Julio vende sus herramientas en Barrio Aeropuerto para afrontar los gastos del tratamiento de Frida, su perra de 12 años.

Julio es vecino de Barrio Aeropuerto y casi todos los días concurre a 5 bis y 609, donde deja sobre una pequeña pared, en exposición, un sinfín de herramientas que alguna vez fueron parte de yugo. Las vende porque agotó sus ahorros para salvarle la vida a su perra. Afirma que ella le salvó la vida dos veces.

Al editor de NVE le llamó la atención su presencia en el lugar y, al ser consultado, Julio terminó revelando que era un asiduo lector de las noticias del portal. El vecino contó que tiene una baja jubilación y necesitaba “tomar musculatura, debido a que tuvo que gastar mucho dinero en salvar a mi perra Frida”.

Al instante, Julio aclaró que es una perra ovejera de 12 años. “Se llama Frida, es un nombre de origen alemán que significa ‘portadora de la paz’. Ella me salvó la vida dos veces”.

El costo del tratamiento del animal superó el medio millón de pesos, lo que afectó la economía del vecino, quien decidió vender sus herramientas. Consultado sobre si le interesaba hacer algún tipo de colecta, respondió con una rotunda negativa.

Julio se explayó sobre las situaciones en las que el animal salió en su defensa. Fueron dos oportunidades en las que delincuentes intentaron entrar a su vivienda, tomándolo desprevenido, y la perra intervino cuando la situación se había extralimitado.

El frentista de Aeropuerto contó que, en el último de esos casos, se trató de un vendedor ambulante que, al verlo como una persona mayor, comenzó a ingresar de manera prepotente a su casa. “Le dije que no entre, el tipo avanzó porque me habrá visto viejo y pensó que me iba a avasallar. Le pedí de nuevo que no entre porque la perra iba a actuar, ella se quedó expectante y, cuando intentó actuar con malas intenciones, la perra salió en mi defensa, tuvo que salir”.

Julio se reconoce como un agradecido con su mascota y afirmó que haría eso “y mucho más por este animal”. Para cerrar, señaló que salir a vender las herramientas le permite despejarse, conocer gente y charlar con los vecinos sobre las necesidades de su querido Barrio Aeropuerto.

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