“Lo que más me partía el alma era ver cómo sufría la nena”. El pediatra platense Jorge Morano todavía recuerda el llanto desconsolado de una paciente de 10 años que quedó atrapada junto a su madre, el médico y la abuela de este último durante un violento asalto en pleno centro de La Plata.
El hecho ocurrió alrededor de las 13 en una vivienda y consultorio ubicado en calle 4, entre 51 y 53, a pocos metros de la Gobernación bonaerense y del Ministerio de Seguridad provincial. Allí, cuatro personas permanecieron cautivas durante aproximadamente dos horas, mientras los delincuentes revisaban los ambientes en busca de dinero y objetos de valor.
Aunque las víctimas no sufrieron agresiones físicas, debieron soportar amenazas, gritos e intimidaciones constantes. Para Morano, sin embargo, uno de los momentos más difíciles fue ver el sufrimiento de la pequeña paciente, que había llegado al lugar para una consulta médica y terminó atravesando una situación traumática.
“Estoy bien porque no hubo violencia física, no nos lastimaron ni nos pegaron”, relató el médico al reconstruir lo ocurrido. Pero al recordar el cautiverio, volvió a detenerse en la angustia de la niña.
“Mi mamá guardó la calma, yo me quedé callado e hice todo lo que me decían. Pero la paciente estaba muy afligida y la nena lloraba todo el tiempo. Eso realmente me partía el alma”, contó.
Cómo fue el violento asalto
La secuencia comenzó cuando la madre de Morano se encontraba sola en la propiedad. Cerca de una hora después, el pediatra llegó al consultorio y fue sorprendido por uno de los asaltantes, que lo tomó desde atrás y lo arrojó al piso.
“Me dijo: ‘Portate bien, no te va a pasar nada. Tu mamá está arriba’”, recordó. Luego lo llevaron hasta donde estaba su madre y comenzó un interrogatorio a los gritos. Más tarde, los delincuentes reunieron a las cuatro personas y exigieron que les dijeran dónde guardaban el dinero.
Mientras uno de los integrantes de la banda vigilaba a las víctimas, los demás revisaban minuciosamente la vivienda. Abrieron cajones y roperos, sacaron ropa, colchones y sábanas y desordenaron los muebles en busca de un supuesto botín.
“Por poco levantaban los pisos para encontrar cosas”, describió el médico, quien aseguró que no acostumbra guardar efectivo en su casa.
Le robaron dinero mediante una transferencia
Aunque no encontraron el efectivo que buscaban, los asaltantes consiguieron llevarse dinero mediante una transferencia bancaria. Para concretarla, revisaron el teléfono celular del pediatra y advirtieron que tenía fondos en su cuenta.
Además, sustrajeron tarjetas, documentos y otros elementos de valor. Durante el robo, uno de los delincuentes incluso le advirtió que con su DNI podía solicitar préstamos o abrir cuentas, lo que despertó preocupación por el posible uso fraudulento de sus datos personales.
Otro detalle que llamó la atención de Morano fue la manera en que actuaron los asaltantes: tenían el rostro descubierto y llevaban medias en las manos, aparentemente para evitar dejar huellas.
Por esa forma de proceder, el médico no descarta que hayan estudiado previamente los movimientos de la propiedad o recibido información sobre el lugar. Sin embargo, aclaró que no tiene certezas sobre cómo eligieron el domicilio ni si contaban con datos previos.
Un robo a metros de edificios oficiales
El asalto ocurrió en una zona céntrica y transitada, a escasa distancia de dos edificios centrales del poder bonaerense. Esa ubicación también sorprendió a la víctima por la audacia con la que actuaron los delincuentes.
“Es una zona muy transitada. Hay que tener mucho coraje para cometer semejante robo en un lugar así”, señaló.
La investigación quedó a cargo de la DDI La Plata, que busca identificar a los responsables y establecer cómo se organizó el golpe. Entre los puntos que deberán esclarecerse están el tiempo que permanecieron dentro de la propiedad, la modalidad utilizada y el posible conocimiento previo de los movimientos de las víctimas.
Para Morano, el episodio dejó una huella difícil de borrar. Más allá de las pérdidas materiales y las amenazas, hay una imagen que sigue presente: la de una niña que había llegado al consultorio para una consulta médica y terminó pasando dos horas de terror sin comprender por qué estaba viviendo aquella pesadilla.