Últimas noticias
Categorías

Exclusivo

La Caja de Odontólogos bajo fuego: aumentos todos los meses y una catarata de testimonios que denuncian “asfixia” económica

La Caja de Odontólogos bajo fuego: aumentos todos los meses y una catarata de testimonios que denuncian “asfixia” económica

La bronca entre odontólogos bonaerenses crece y las críticas contra la Caja de Seguridad Social para Odontólogos de la Provincia de Buenos Aires y su sistema asistencial COMEI comenzaron a multiplicarse a través de numerosos testimonios de profesionales que describen una situación cada vez más difícil de sostener.

No se trata de un caso aislado. Son varios los odontólogos que aseguran atravesar deudas millonarias, aportes que consideran impagables, problemas con coberturas médicas, dificultades durante embarazos y enfermedades, moratorias prolongadas y hasta la necesidad de abandonar especializaciones para poder seguir afrontando los costos.

A ese escenario se suma una decisión que profundizó todavía más el malestar: las autoridades de la Caja resolvieron aplicar aumentos mensuales en los aportes.

Entre los testimonios difundidos aparece el caso de una odontóloga que aseguró llevar 17 años aportando y que, al necesitar una cirugía para extirparse el útero, COMEI no habría cubierto la intervención laparoscópica.

“Me tuve que sacar el útero. COMEI no me quiso cubrir la cirugía laparoscópica, me cobraban millones”, relató.

Según contó, apenas 15 días después tuvo que regresar a trabajar y posteriormente sufrió una hernia que la obligó a volver al quirófano.

Otro testimonio corresponde a una odontóloga que atravesó un embarazo de alto riesgo y aseguró haber solicitado una reducción o eximición temporaria de los aportes.

La profesional sostuvo que, pese a contar con otra obra social y no utilizar COMEI, tuvo que continuar pagando y que recién al octavo mes de embarazo le habrían ofrecido la posibilidad de eximir una sola cuota.

“Tuve que trabajar igual hasta los nueve meses. En el post parto también”, afirmó.

A ese relato se suma el de otra profesional embarazada de nueve meses que aseguró estar pagando $1.640.644 mensuales.

“Todos los meses me sigue aumentando. Embarazada de nueve meses sigo trabajando. Una locura. No sé cómo voy a hacer durante la licencia”, expresó.

También aparece el caso de un odontólogo que afirmó haber acumulado una deuda de 23 millones de pesos, por la cual habría sido intimado judicialmente.

Según explicó, tuvo que solicitar un préstamo privado para cancelar esa obligación y todavía continúa pagando tanto ese crédito como nuevos compromisos con la Caja.

Otro profesional relató que lleva aproximadamente dos años y medio afrontando una moratoria derivada de una deuda cercana a $1,8 millones, mientras simultáneamente debe pagar el aporte mensual vigente.

“Es insostenible”, afirmó.

Una residente bonaerense también contó que, pese a contar con IOMA, habría tenido que pagar COMEI durante sus primeros meses de trabajo porque necesitaba presentar un recibo de sueldo para obtener la eximición.

Según su testimonio, cobra aproximadamente $1,4 millones mensuales y debía destinar alrededor de $325.000 a ese pago.

Otro de los relatos expone una diferencia todavía más fuerte entre el costo de una intervención y la cobertura presuntamente ofrecida.

Un profesional aseguró haber necesitado una cirugía reparadora cuyo valor superaba los 5 millones de pesos, mientras que COMEI habría reconocido apenas $100.000.

Según afirmó, tuvo que contratar un abogado y recurrir a un amparo judicial para poder realizarse la intervención.

También hubo reclamos por estudios médicos presuntamente rechazados.

Una odontóloga aseguró pagar más de $300.000 y sostuvo que le habrían denegado la autorización de un estudio vinculado a hepatitis indicado por su médica.

“Trabajamos en salud y me vas a denegar hacerme el estudio de hepatitis. Increíble”, cuestionó.

Otro profesional aseguró directamente haber abandonado una especialización porque el costo de la Caja había terminado siendo superior al de la propia formación.

“Solo trabajo para poder pagar la Caja y sobrevivir el día a día”, manifestó.

Los cuestionamientos alcanzan además a los medios de pago y al sistema de acreditación.

Algunos profesionales denunciaron que solo podrían cancelar sus obligaciones mediante transferencia bancaria, mientras que otros señalaron que los pagos no se acreditarían de manera inmediata y que eso podría generar problemas de cobertura durante fines de semana o fuera del horario administrativo.

El punto que atraviesa prácticamente todos los testimonios es el mismo: los aportes continúan creciendo y, ahora, los aumentos serán mensuales.

Para los odontólogos que vienen expresando su malestar, el problema no es solamente cuánto pagan, sino también la relación entre ese esfuerzo económico y las prestaciones que aseguran recibir.

Los relatos muestran profesionales endeudados, embarazadas que dicen trabajar hasta último momento, especialistas que abandonan su formación y trabajadores de la salud que aseguran recurrir a préstamos para no caer en mora.

La pregunta que empieza a repetirse entre los propios odontólogos es contundente: ¿la Caja está para proteger a los profesionales o los profesionales terminaron trabajando para sostener a la Caja?

 

Compartir