Por Lucas Bianco, especial para Diario Gran La Plata.
Facundo Moyano volvió a ocupar el centro de la escena mediática. Su vida privada y las versiones sobre su consumo de drogas se convirtieron en material de entretenimiento.
Pero hay algo que me preocupa mucho más: nuestra facilidad para reírnos de alguien que podría estar atravesando un problema de consumo.
No sé si Facundo Moyano tiene una adicción. Pero, si la tiene, necesita ayuda, no una sociedad que se burle de él.
Mientras tanto, la Argentina enfrenta una situación económica preocupante, con indicadores que justifican discutir seriamente el riesgo de una nueva recesión.
Y ahí es donde deberíamos poner el foco.
Deberíamos preocuparnos por las decisiones de quienes conducen el país, exigir transparencia y debatir sus políticas económicas. Y si existen problemas de consumo o de salud mental entre nuestros dirigentes, abordarlos con la misma seriedad y responsabilidad que reclamamos para cualquier ciudadano, sin diagnósticos improvisados.
Quizás sea momento de revisar nuestras prioridades. Dejar de hacer memes sobre la vida privada de un muchacho y empezar a exigir respuestas a quienes tienen en sus manos el destino de millones de argentinos.
Porque una persona con una adicción necesita tratamiento. Y un país en crisis necesita respuestas.