Por Dr. Lucas Bianco, especial para Diario Gran La Plata.
Hace pocos días fue encontrado muerto Komanche, un conocido streamer mexicano de apenas 30 años. Su muerte ocurrió después de haber atravesado acusaciones públicas, hostigamiento y una enorme exposición en redes, incluyendo una grave acusación vinculada a una cuenta falsa.
Su caso obliga a hablar de algo que conocemos demasiado bien en Argentina
Las falsas denuncias destruyen vidas
Una acusación puede bastar para separar a un padre de sus hijos, destruir una reputación, afectar un trabajo y convertir a una persona en culpable ante la sociedad mucho antes de que un juez determine qué ocurrió.
Y el daño no termina en el denunciado
A lo largo y ancho del país hay familias destruidas e infancias atravesadas por conflictos judiciales que duran años. Hay chicos que crecen sin uno de sus padres y vínculos que, cuando finalmente llega la verdad, ya resultan imposibles de reconstruir.
Por supuesto que debemos proteger a quien denuncia un hecho real. Pero cuando la denuncia es falsa, también hay una víctima.
Y existe una consecuencia de la que hablamos demasiado poco
Una persona que pierde simultáneamente a sus hijos, su reputación, sus afectos y su proyecto de vida puede sentirse acorralada, sin salida. Y, en casos extremos, ese sufrimiento puede terminar en suicidio.
Combatir las falsas denuncias no significa desproteger a las verdaderas víctimas. Significa defender una Justicia que proteja al inocente y castigue al culpable.
Porque una falsa denuncia puede destruir una familia, arruinar una infancia y, algunas veces, contribuir a destruir una vida.
Esto tiene que terminar.